¿Sabías que los números están presentes en casi todo lo que hacemos? Los usamos para contar juguetes, repartir colaciones, reconocer los días del calendario y descubrir cuántos compañeros asistieron a clases. Para los niños de 6 a 7 años, aprender matemáticas es mucho más que memorizar cifras: es una oportunidad para explorar el mundo, hacer preguntas y encontrar soluciones.
Los números naturales nos ayudan a contar, ordenar y comparar cantidades. En 1.º y 2.º básico, su aprendizaje se fortalece cuando los estudiantes experimentan con objetos, juegan, dibujan y explican sus descubrimientos. En este artículo encontrarás ideas para comprender los números naturales y actividades sencillas que pueden realizarse en la escuela virtual o en casa.
1. ¿Qué son los números naturales y para qué sirven?
Los números naturales permiten expresar cuántos elementos hay en una colección y establecer un orden. Por ejemplo, podemos contar tres lápices, siete libros o diez bloques.
El cero también es importante: representa la ausencia de elementos en una colección. Según la convención matemática utilizada, los números naturales pueden comenzar en cero o en uno.
¿Te has fijado en que contar no es lo mismo que reconocer una cifra? Un niño puede recitar «uno, dos, tres, cuatro…» y, aun así, necesitar practicar para comprender que el número cuatro representa exactamente cuatro objetos.
Para desarrollar esta comprensión, conviene trabajar con situaciones concretas:
- Contar: descubrir cuántos juguetes hay en una caja.
- Comparar: reconocer qué colección tiene más elementos, menos o la misma cantidad.
- Ordenar: organizar tarjetas numéricas de menor a mayor.
- Representar: relacionar una cantidad de objetos con su cifra escrita.
Estas experiencias ayudan a construir el sentido numérico, es decir, la capacidad de comprender las cantidades y las relaciones entre los números.
2. Del conteo a la comprensión de las decenas
Durante los primeros años de Educación Básica, los estudiantes avanzan progresivamente desde el conteo de pequeñas colecciones hacia la comprensión del sistema de numeración decimal.
En 1.º básico, suelen explorar números de hasta dos cifras, según la secuencia de aprendizaje. En 2.º básico, amplían esta comprensión hacia números de tres cifras, incorporando las centenas.
¿Qué hace especial al número 10? Que podemos formar una decena agrupando diez unidades. Esta idea facilita el conteo y prepara el camino para comprender números mayores.
Por ejemplo, si tenemos 24 botones, podemos organizarlos en dos grupos de diez y dejar cuatro sueltos. Así descubrimos que 24 está formado por dos decenas y cuatro unidades.
En 2.º básico, el mismo razonamiento permite comprender que 135, representa una centena, tres decenas y cinco unidades.
Una estrategia útil consiste en avanzar desde lo concreto hasta lo simbólico:
- Concreto: reunir botones, fichas o bloques.
- Pictórico: dibujar los grupos y sus cantidades.
- Simbólico: escribir el número correspondiente.
Esta secuencia, conocida como enfoque COPISI (concreto, pictórico y simbólico), favorece una comprensión progresiva de las matemáticas.
3. Los números también permiten descubrir patrones
Los números no son una lista desordenada: presentan relaciones y regularidades que podemos investigar.
Si observamos la serie 2, 4, 6, 8…, descubrimos que aumenta de dos en dos. Si contamos 10, 20, 30, 40…, avanzamos de diez en diez.
Pequeño desafío: ¿qué número sigue después de 15, 20, 25 y 30?
La respuesta es 35, porque cada número aumenta cinco unidades. Reconocer esta regla permite anticipar resultados y desarrollar el pensamiento lógico.
También podemos comparar números utilizando expresiones como «mayor que», «menor que» e «igual a». Por ejemplo, 18 es mayor que 12 porque representa seis unidades más.
Estas actividades ayudan a los niños a explicar sus ideas, justificar respuestas y comprender que en matemáticas importa tanto el resultado como el razonamiento utilizado.
4. Aprender matemáticas jugando y explorando
La experiencia cotidiana ofrece numerosas oportunidades para aprender. No siempre se necesitan libros, fichas impresas o dispositivos digitales: los objetos que tenemos en casa pueden convertirse en recursos matemáticos.
Algunas propuestas son:
- La tienda matemática: organizar una tienda imaginaria, contar productos y comparar cantidades.
- La búsqueda numérica: encontrar números en calendarios, envases o páginas de libros.
- El camino de los números: crear una recta numérica en el suelo y avanzar o retroceder siguiendo instrucciones.
- El desafío de las colecciones: reunir 15 objetos y encontrar distintas formas de organizarlos.
¿Y si dos niños resuelven el mismo problema de maneras diferentes? Ambos pueden haber encontrado estrategias válidas. Conversar sobre ellas permite aprender de los compañeros y comprender mejor las relaciones numéricas.
En una escuela virtual, los estudiantes pueden mostrar sus colecciones ante la cámara, dibujar sus procedimientos o utilizar una pizarra digital. La tecnología aporta valor cuando facilita la exploración, la comunicación y la retroalimentación, no simplemente por estar presente.

PARA APLICAR LO APRENDIDO
Actividad: detectives de números
Objetivo: contar, comparar y representar cantidades mediante objetos cotidianos.
Materiales: 20 botones, lápices, bloques u otros objetos pequeños, papel y lápiz.
Instrucciones:
- Reúne 16 objetos y cuéntalos uno por uno.
- Forma un grupo de diez y otro de seis.
- Dibuja los dos grupos y escribe el número 16.
- Añade cuatro objetos. ¿Cuántos tienes ahora?
- Explica cómo descubriste el resultado sin volver a contar todos los objetos desde el principio.
Para terminar, comparte tu estrategia con un compañero o familiar. Escuchar otros procedimientos puede ayudarte a descubrir nuevas formas de resolver problemas.
¿CÓMO SABER SI APRENDISTE?
Responde estas preguntas:
- Si tienes 13 fichas y agregas 5, ¿cuántas fichas hay en total?
- ¿Cómo representarías el número 27 utilizando decenas y unidades?
- ¿Qué número falta en la secuencia 10, 20, 30, __, 50?
- ¿Cómo explicarías a otra persona la estrategia que utilizaste para resolver uno de estos desafíos?
No importa solamente acertar: también es importante poder explicar por qué una respuesta tiene sentido.
Explorar los números naturales es aprender a observar, organizar e interpretar el mundo. Contar objetos, descubrir patrones, comparar cantidades y representar números son experiencias que construyen las bases del pensamiento matemático.
Para los niños de 6 a 7 años, el aprendizaje resulta más significativo cuando combina materiales concretos, juegos, preguntas y conversaciones. Las familias y los docentes pueden acompañar este proceso ofreciendo desafíos adecuados, respetando los diferentes ritmos de aprendizaje y animando a los estudiantes a explicar sus ideas.
Aprender matemáticas no significa memorizar todas las respuestas, sino desarrollar herramientas para encontrarlas.
¡Conviértete en detective de números! Elige 20 objetos de tu entorno, organízalos en grupos, representa las cantidades y explica qué descubriste. Después, invita a un compañero o familiar a crear un desafío matemático para resolver juntos.



