El 8 de marzo, conocido como el Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha histórica de las mujeres por su participación en la sociedad en igualdad de condiciones con los hombres. Su origen se remonta a 1910, cuando en el Segundo Encuentro Internacional Socialista de Mujeres se propuso un día simbólico para abogar por los derechos de las mujeres, especialmente el derecho al voto. La primera celebración tuvo lugar en 1911 en varios países europeos.
Uno de los eventos que marcó la historia de este día fue el trágico incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist en Nueva York, donde murieron 146 personas, la mayoría mujeres, quienes no pudieron escapar debido a las condiciones laborales inseguras. Este desastre llevó a un cambio significativo en las leyes laborales de Estados Unidos.
A lo largo del siglo XX, la lucha por los derechos de las mujeres se intensificó. En 1975, la ONU reconoció oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, al mismo tiempo que destacaba las profundas desigualdades que enfrentan las mujeres en todo el mundo. A pesar de los avances, las mujeres siguen enfrentando desigualdad salarial, falta de acceso a educación, violencia de género, y discriminación en múltiples áreas.
Un ejemplo notable fue la huelga de mujeres en Islandia, el 24 de octubre de 1975, cuando el 90% de las mujeres del país paralizaron sus actividades para exigir igualdad de género. Este acto histórico transformó la percepción de la mujer en Islandia y contribuyó a avances significativos en la lucha feminista.
Es hora de actuar. Este 8M, reflexionemos sobre los logros alcanzados y redoblemos esfuerzos para erradicar la violencia de género, la brecha salarial y la discriminación que aún persisten en todo el mundo.



